Inicio curso 2007-2008

Después de un verano de patio desierto y silencio sepulcral, se aproxima el manojo de llaves que abre mi colegio para recibir el nuevo curso. Después de cloro y sal, de montaña o de ciudad… uniformes nuevos o planchados y babys a estrenar, con la algarabía y el corretear de los chiquillos nuevos en edad escolar. 

Los peques, los de tres años que por primera vez se asoman a un aula acompañados por sus mayores, o los que ya venían haciéndolo años atrás, con los besos presurosos de sus padres a la entrada, o los que lo harán por ultima vez, ya que dejaran su colegio y se embarcaran en nuevos rumbos, o los que ya no están y se echan de menos…

Todo huele a limpio, a nuevo, todo brilla y tiene color para desgastar durante el año… cremalleras de plumieres que se abren y asoman gomas perfectas, lapiceros de punta afilada, libros sin domar…

De nuevo la tarea diaria, los recreos del día de la fruta, los trabajos en común, los cumpleaños otro año, las circulares, matemáticas y como no… ¡los exámenes!.

Y como tantas veces, se asombra mi colegio cuando otro año, recibe al hijo de un antiguo alumno que le vio crecer allí y entonces orgulloso es cuando piensa, ¡como pasa el tiempo!. ¡todo es grito y exclamación en mi patio!, ¡todos tienen algo que decir o enseñar!… ¡tiene vida otro año mi cole!, y como siempre…, ¡un curso mas!.

Miguel A. Terrero Mauri

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